PSICÓLOGO ONLINE PARA ADOLESCENTES

Psicólogos online expertos en adolescentes

¿Buscas un psicólogo a distancia experto en adolescentes que ayude a tu hijo de una forma rápida y eficaz?

Psicólogos online expertos en adolescentes, con más de 15 años de experiencia

Con las técnicas más eficaces y un interés en conseguir un vínculo con el adolescente. Sesiones en formato online, dando servicio en todo el mundo

Tratamiento para adolescentes desde casa , con las técnicas más eficaces y psicólogos expertos.

PSICÓLOGO ONLINE DE ADOLESCENTES

70€/SESIÓN

Evaluación del problema y tratamiento online.

Sesiones en línea con el adolescente, y con padres y/o tutores o profesores si es necesario.

55 minutos por sesión.

Psicólogos online para adolescentes. Desde Madrid damos servicio en todo el mundo. Con más de 15 años de experiencia.

Llámanos y a la mayor brevedad te pondremos cita con un psicólogo que te ayudará desde el primer momento.

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¿QUÉ PROBLEMAS TRATAMOS LOS PSICÓLOGOS EN ADOLESCENTES EN FORMATO ONLINE?

Somos psicólogos expertos en adolescentes, trabajamos en formato online con diferentes técnicas que pueden ayudar a los adolescentes con los siguientes problemas:

Nuestros centros de psicología:

C/ Gran Vía 59, 7º centro
Metro: Plaza de España, Santo Domingo, Callao

C/ Paseo Eduardo Dato 13, Madrid
Metro: Rubén Darío, Iglesia

CONTÁCTANOS AHORA

¿POR QUÉ UN PSICÓLOGO EN ADOLESCENTES?

Un psicólogo especializado en adolescentes tiene sentido porque la adolescencia no es solo “una etapa complicada”: es un periodo de cambios biológicos, cognitivos y sociales que aumentan la vulnerabilidad a problemas emocionales y de conducta, pero también es una ventana de alta plasticidad para intervenir a tiempo.

A nivel neurobiológico, durante la adolescencia se produce una reorganización del cerebro: los circuitos implicados en recompensa, motivación y sensibilidad social maduran antes que los sistemas de control ejecutivo (planificación, inhibición de impulsos, regulación emocional). Esto puede traducirse en mayor reactividad, impulsividad, búsqueda de sensaciones y dificultades para anticipar consecuencias, especialmente bajo estrés o en contextos sociales. La intervención psicológica ayuda a entrenar habilidades de autorregulación (manejo de activación, tolerancia a la frustración, toma de decisiones), y a reducir patrones que mantienen el malestar (evitación, rumiación, conductas de escape).

A nivel clínico, muchos problemas que comienzan en adolescencia —ansiedad, depresión, trastornos relacionados con el estrés, dificultades de autoestima, conductas autolesivas, uso problemático de pantallas o sustancias, problemas de alimentación— tienden a cronificarse si se normalizan o si se abordan tarde. La evidencia muestra que los tratamientos psicológicos estructurados, especialmente los enfoques cognitivo-conductuales y las terapias basadas en procesos (regulación emocional, exposición, activación conductual, entrenamiento en habilidades), son eficaces para reducir síntomas y mejorar funcionamiento escolar, familiar y social. Además, cuando el adolescente está bloqueado o la familia está atrapada en un bucle de discusiones, la terapia aporta un marco de trabajo: evaluación, hipótesis funcional, objetivos claros y estrategias medibles.

Otro punto clave es el contexto. En adolescencia, el problema rara vez está “solo dentro” del chico o la chica: influye el instituto, el grupo de iguales, el sueño, el uso de redes, la dinámica familiar, el estilo educativo y las demandas académicas. Un psicólogo entrenado en esta etapa integra esas variables y trabaja con el adolescente y, cuando conviene, con la familia, para modificar condiciones que mantienen el problema y facilitar cambios estables.

En terapia online integramos estas variables y, cuando conviene, incorporamos sesiones de orientación a padres para mejorar la comunicación y reducir el desgaste en casa, sin invadir la autonomía del adolescente.

 

Si necesitáis ayuda, la terapia online es una forma cómoda, rápida y eficaz de empezar: sin desplazamientos, con horarios más flexibles y con la misma estructura de evaluación, intervención y seguimiento. Da el primer paso: una valoración inicial puede aclarar qué está pasando y qué plan de trabajo encaja mejor.

¿CÓMO ES EL TRATAMIENTO DEL PSICÓLOGO ONLINE CON ADOLESCENTES?

La terapia online con adolescentes funciona como un proceso estructurado, práctico y muy centrado en el vínculo. La diferencia es el formato (videollamada), pero el objetivo es el mismo: entender qué está pasando, reducir el malestar y mejorar el funcionamiento en el día a día (instituto, casa, amigos, sueño).

1) Primera fase: evaluación y plan claro

En las primeras sesiones se hace una valoración para identificar:

  • qué síntomas hay y desde cuándo,
  • qué situaciones los disparan,
  • qué conductas los mantienen (evitación, rumiación, aislamiento, uso de pantallas, conflictos),
  • y qué objetivos son prioritarios.

Al finalizar esta fase se acuerda un plan de trabajo con metas concretas y medibles.

2) Vínculo y confianza (clave en adolescentes)

En online, como en presencial, se cuida especialmente:

  • Confidencialidad (se explica qué es privado y cuándo hay excepciones por seguridad),
  • colaboración (objetivos que tengan sentido para el adolescente, no solo para los padres),
  • validación (comprender sin juzgar) y a la vez responsabilidad (cambiar lo que le está dañando).

Cuando el adolescente siente que no le van a sermonear ni “interrogar”, se abre mucho más y el tratamiento avanza.

3) Intervención práctica: herramientas que se entrenan

Según el caso, se trabaja con técnicas basadas en evidencia para:

  • Ansiedad y pánico: manejo de activación, exposición gradual, reducción de evitación.
  • Ánimo bajo/depresión: activación conductual, rutina, sueño, recuperación de actividades.
  • Irritabilidad y explosiones: regulación emocional, tolerancia a la frustración, autocontrol.
  • Fobia social: exposición, habilidades sociales, manejo del miedo al juicio.
  • Estudio y estrés académico: organización, hábitos, procrastinación, planificación realista.
  • Pantallas/impulsividad: límites funcionales, alternativas, entrenamiento en autocontrol.
  • Rumiación/obsesiones/perfeccionismo: flexibilidad psicológica, prevención de respuesta cuando aplica.

Entre sesiones se proponen tareas pequeñas y realistas para que el cambio ocurra fuera de la pantalla.

4) Papel de la familia (cuando conviene)

En muchos casos se incluyen 1–2 sesiones de orientación a padres/tutores para:

  • mejorar la comunicación,
  • reducir escaladas de conflicto,
  • poner límites consistentes,
  • apoyar sin invadir la autonomía del adolescente.

5) Seguimiento y resultados

Se revisa el progreso con indicadores concretos: asistencia a clase, horas de sueño, número de crisis, conflictos semanales, uso de pantallas, actividades retomadas, etc. Si algo no funciona, se ajusta el plan.

6) Qué se necesita para que el online funcione bien

  • Un lugar con privacidad (auriculares ayudan).
  • Conexión estable y dispositivo con cámara.
  • Compromiso con 1–2 objetivos y tareas sencillas.

En resumen: la terapia online con adolescentes combina relación terapéutica, evaluación y técnicas prácticas con seguimiento. Es una forma cómoda de empezar, con flexibilidad y sin desplazamientos, manteniendo un plan claro orientado a resultados.

¿QUÉ ÁREAS DE PSICOLOGÍA TENEMOS PARA ADOLESCENTES?

En nuestro centro tenemos expertos en diferentes áreas:

Psicología clínica online en adolescentes: dirigida a mejorar las emociones, pensamientos, síntomas y comportamientos de los niños y hacerlos más adaptativos y funcionales.

Utilizamos técnicas como Terapia Cognitivo Conductual, EMDR, Mindfulness, Relajación,  Psicoeducación a los padres o tutores. 

Evaluación Neuropsicológica y tratamiento neuropsicológico: estudia la relación entre el cerebro y la conducta, con evaluaciones y tratamientos sobre procesos cognitivos como la atención o el lenguaje. Se entrega informe con la evaluación para procesos legales o para el colegio y equipos de orientación.

Neurociencia y Neuromodulación (solo presencial): Utilizamos téncnicas de neurociencia como neurofeedback, Mapeo Cerebral QEEG o Tdcs, con una gran eficacia en cambiar los patrones neuronales y mejorar las capacidades cognitivas, y que han tenido una evidencia fuerte en problemas como la ansiedad y el TDAH.

TRATAMIENTO ONLINE EN PSICOLOGÍA CON ADOLESCENTES:

Nuestra forma de intervenir online con adolescentes consiste en:

  • Evaluación inicial por videollamada con el adolescente y entrevista con los padres/tutores. En estas primeras sesiones realizamos una formulación del problema (origen, desencadenantes y factores que lo mantienen) y acordamos objetivos de trabajo claros.

  • Inicio del tratamiento con técnicas basadas en evidencia, ajustadas al caso: Terapia Cognitivo-Conductual, mindfulness, EMDR, relajación, entre otras.

  • Herramientas desde el principio para el adolescente (manejo de ansiedad/ánimo, regulación emocional, habilidades sociales, estudio y hábitos) y orientación a la familia cuando conviene: comunicación, solución de conflictos, establecimiento de límites y contingencias, refuerzo de autoestima y resolución de problemas.

  • Seguimiento y evaluación de mejoras, revisando cambios en su día a día (instituto, sueño, relaciones, convivencia) y ajustando el plan según evolución.

  • El objetivo del tratamiento psicológico es que el adolescente mejore su gestión emocional y modifique conductas que le generan dificultad, ya sea en el ámbito social, académico o familiar, así como reducir síntomas intensos de ansiedad, tristeza o irritabilidad.

TÉCNICAS EN EL TRATAMIENTO CON ADOLESCENTES:

En las sesiones online con el psicólogo se utilizan las técnicas más eficaces dependiendo de la evaluación.

  • Neuropsicología : tratamiento y evaluación.
  • Terapia Cognitivo Conductual
  • EMDR
  • Mindfulness
  • Relajación
  • Técnicas proyectivas
  • Psicoeducación a los padres o tutores.

En IPSIA los psicólogos de adolescentes tienen las técnicas más eficaces y trabajan presencialmente y online.

Nuestros psicólogos ayudarán a los padres también por videollamada, sin juzgar comportamientos como padres; ya que simplemente pidiendo ayuda a un profesional de la psicología se está haciendo todo lo posible para la mejora la salud mental y emocional de su hijo.

Los psicólogos ayudarán al adolescente en las sesiones a distancia a entender el origen y mantenimiento del problema, le darán herramientas para el día a día de su hijo e intervendrá para dar soluciones al problema con la máxima eficacia.

PSICÓLOGO PARA ADOLESCENTES ONLINE

En la adolescencia es normal que haya cambios de humor, más necesidad de independencia y cierta tensión en casa. El problema no es que “esté rebelde”, sino que el malestar se mantenga y empiece a afectar a su día a día: sueño, instituto, relaciones, convivencia o bienestar emocional. En estos casos, la terapia psicológica online para adolescentes permite empezar antes, sin desplazamientos y con horarios más flexibles.

A través de sesiones por videollamada, trabajamos para entender qué está ocurriendo y qué lo está manteniendo. Cuando las dificultades duran más de unas semanas o interfieren en áreas importantes, suele aparecer en forma de ansiedad (preocupación constante, ataques de pánico, evitación), ánimo bajo (apatía, desconexión, pérdida de interés), irritabilidad y explosiones frecuentes, aislamiento social, descenso del rendimiento o absentismo. También es motivo de consulta el uso problemático de pantallas, los conflictos familiares repetidos o conductas de riesgo (impulsividad, consumo).

La terapia online no consiste en “hablar sin rumbo”: parte de una valoración inicial y un plan de intervención con objetivos concretos. El adolescente aprende herramientas desde el inicio para regular emociones, manejar la ansiedad, mejorar hábitos (sueño, estudio, rutinas) y afrontar situaciones difíciles. Cuando conviene, se incorporan sesiones de orientación a padres para mejorar la comunicación, reducir escaladas de conflicto y apoyar el cambio sin invadir su autonomía.

Hay situaciones en las que no conviene esperar: autolesiones, ideas de muerte, consumo con riesgo, agresividad grave o pérdida marcada de control. En esos casos es importante pedir ayuda profesional cuanto antes (y si hay riesgo inmediato, acudir a urgencias/112).

En resumen: si el malestar dura, interfiere o te preocupa de forma consistente, una primera valoración online puede aportar claridad y un camino de intervención. Empezar a tiempo facilita que el problema no se cronifique y que el adolescente recupere equilibrio y funcionamiento en su vida cotidiana.

Llévalo cuando lo que está ocurriendo no es puntual y empieza a afectar a su vida diaria. En adolescencia hay altibajos normales, pero conviene pedir ayuda si el malestar se mantiene, interfiere o va a más.

Suele ser buen momento para consultar si:

  • El problema dura más de 2–4 semanas o se repite con frecuencia.

  • Hay cambios marcados en el estado de ánimo: tristeza, apatía, irritabilidad intensa o explosiones.

  • Aparece ansiedad que limita: evitación, bloqueo, ataques de pánico, preocupación constante.

  • Se observa aislamiento: deja amigos, actividades, deporte, o se encierra cada vez más.

  • Hay bajada importante de rendimiento, absentismo, conflictos continuos con el instituto.

  • Problemas persistentes de sueño (insomnio, horarios invertidos) o cansancio diario.

  • Conductas de riesgo: consumo, impulsividad, peleas, escapadas, sexo sin control/seguridad.

  • Dificultades con alimentación o imagen corporal (restricción, atracones, culpa, cambios de peso).

  • Rumiación, obsesiones, perfeccionismo extremo o autocrítica constante.

  • Conflictos familiares: la convivencia se ha convertido en un bucle de discusiones y no hay diálogo.

Cuándo no esperar (prioridad alta):

  • Autolesiones, amenazas creíbles o ideas de muerte.

  • Consumo con riesgo, descontrol grave, agresividad intensa.

  • Señales de desconexión con la realidad (alucinaciones, ideas delirantes).
    En estos casos, si hay riesgo inmediato, 112/urgencias.

Regla práctica sencilla:
Si afecta a su funcionamiento (cole, casa, amigos) o a su bienestar, una primera valoración ya tiene sentido, aunque “no sea grave”. Muchas veces en pocas sesiones se aclara el problema y se define un plan.

En adolescencia hay cambios normales, pero conviene pedir ayuda cuando el malestar se mantiene, interfiere o va en aumento. Estas son señales frecuentes:

Cambios emocionales

  • Tristeza, apatía o “estar apagado” la mayor parte del tiempo.

  • Irritabilidad constante, estallidos desproporcionados o agresividad verbal/física.

  • Ansiedad intensa: preocupación continua, ataques de pánico, miedo a situaciones concretas.

Cambios en conducta y hábitos

  • Aislamiento: se encierra, evita a amigos/familia, deja actividades que antes disfrutaba.

  • Evitación y bloqueo: no quiere ir al instituto, evita exámenes, exposición social o salir.

  • Alteraciones del sueño (insomnio, horarios invertidos) o cansancio diario.

  • Cambios llamativos en alimentación/peso, atracones o restricción, culpa por comer.

  • Uso problemático de móvil/videojuegos (pierde control, irritación si se limita, abandono de responsabilidades).

  • Consumo de alcohol u otras sustancias, conductas de riesgo o impulsividad marcada.

Señales en el instituto y relaciones

  • Bajada brusca de rendimiento, absentismo, conflictos repetidos con profesorado.

  • Bullying/ciberacoso o cambios sociales (rupturas, exclusión) con sufrimiento claro.

  • Problemas de autoestima: autocrítica constante, vergüenza, sentirse “menos” o “un estorbo”.

Señales de alarma (no esperar)

  • Autolesiones, comentarios sobre muerte o “no querer estar aquí”.

  • Amenazas de suicidio, planes o conductas preparatorias.

  • Descontrol grave, violencia intensa o consumo con riesgo.
    Si hay riesgo inmediato: 112/urgencias.

Regla práctica: si estas señales duran más de 2–4 semanas, se repiten o afectan a sueño, instituto, relaciones o convivencia, una primera valoración ya es recomendable.

Un psicólogo online de adolescentes no se limita a “hablar de lo que le pasa”. Trabaja con un método, también por videollamada: evaluar, explicar el problema de forma útil, intervenir con técnicas basadas en evidencia y medir cambios en la vida real (instituto, casa, amigos, sueño).

1) Evaluación y formulación del caso (online)

  • Recoge información del adolescente por videollamada y, cuando conviene, realiza una entrevista con la familia.
  • Identifica qué dispara el malestar (situaciones, pensamientos, emociones, hábitos) y qué lo mantiene (evitación, rumiación, conflictos, sueño, redes, presión académica).
  • Define objetivos concretos: volver a clase, reducir ataques de pánico, regular enfados, mejorar sueño, recuperar actividades, etc.

2) Intervención con herramientas específicas (a distancia, práctica y guiada)

Según el caso, puede incluir:
  • Regulación emocional y manejo de activación (ansiedad/ira): respiración, exposición interoceptiva, tolerancia a la frustración, habilidades de autocontrol.
  • Ansiedad y fobia social: exposición gradual, reducción de evitación, trabajo con miedo al juicio, entrenamiento en habilidades sociales.
  • Depresión y apatía: activación conductual, rutinas, objetivos, mejora del sueño, recuperación de actividades con sentido.
  • Pensamientos repetitivos/TOC/rumiación: prevención de respuesta cuando aplica, flexibilidad psicológica, trabajo con perfeccionismo y necesidad de control.
  • Estudio y rendimiento: organización, hábitos, procrastinación, técnicas de estudio y gestión del estrés académico.
  • Conductas de riesgo (consumo, impulsividad): análisis funcional, plan de seguridad, alternativas conductuales, motivación y toma de decisiones.
  • Autoestima e identidad: autoconcepto, comparación social, imagen corporal, valores y relaciones.
(Entre sesiones se proponen tareas breves y realistas para que el cambio ocurra fuera de la pantalla, con revisión y ajuste en la siguiente cita.)

3) Trabajo con la familia (cuando es necesario)

  • Entrena comunicación eficaz, límites y consecuencias consistentes.
  • Reduce bucles típicos (bronca–castigo–distancia–más conflicto).
  • Alinea a la familia para apoyar el cambio sin sobrecontrolar.

4) Coordinación y prevención

  • Si hace falta, se coordina con el instituto y/o pediatría/psiquiatría.
  • Detecta señales de riesgo (autolesiones, ideación suicida, consumo) y establece un plan de seguridad.

5) Seguimiento y resultados medibles

  • Se revisa el progreso con indicadores concretos: asistencia a clase, número de crisis, horas de sueño, conflictos semanales, uso de pantallas, etc.
  • Se ajusta el plan para que el cambio sea estable y se reduzca la recaída.

La primera sesión suele ser una sesión de valoración: recogemos información sobre el adolescente, el motivo de consulta y el contexto (instituto, familia, relaciones), para entender qué está pasando y definir objetivos claros.

¿Qué se hace, paso a paso?

  1. Recogida de información y motivo de consulta
    Se revisa cuándo empezó el problema, qué situaciones lo empeoran, qué cosas lo alivian y cómo está afectando al día a día (sueño, estudio, amigos, convivencia).
  2. Entrevista con el adolescente (y, si procede, con la familia)
    Normalmente se reserva un espacio para que el adolescente pueda hablar con privacidad y otro (si hace falta) para orientar a los padres/tutores sobre pautas de comunicación y manejo en casa. (La estructura exacta se adapta a cada caso).
  3. Definición de objetivos y plan de trabajo
    Al final de la sesión se acuerda un plan que puede incluir:
  • evaluación psicológica o neuropsicológica,
  • sesiones individuales con el adolescente,
  • orientación a padres,
  • coordinación/derivación si fuera necesario.

En terapia online con adolescentes, el punto de partida no es “corregir” al chico o la chica, sino construir un vínculo terapéutico sólido también a través de videollamada. Sin una relación de confianza, el adolescente se protege, minimiza, evita o responde “en automático”. Por eso, las primeras sesiones se centran en crear un espacio donde pueda sentirse escuchado, comprendido y respetado, sin juicios ni etiquetas, con una norma clara: aquí no viene a “dar explicaciones”, viene a entenderse y ganar recursos, desde un entorno cómodo y seguro (su propia casa).

1) El vínculo como base del cambio , en formato online

El terapeuta cuida tres aspectos desde el inicio, adaptados al formato online:

  • Seguridad y confidencialidad: se acuerda un encuadre claro (privacidad, uso de auriculares, lugar tranquilo) y se explica qué es confidencial y qué excepciones existen (riesgo para sí mismo u otros). Esto reduce defensas y facilita una conversación honesta.

  • Alianza y colaboración: la terapia se plantea como un trabajo en equipo. Se negocian objetivos que tengan sentido para el adolescente (no solo para los padres) y se revisan de forma periódica.

  • Validación sin permisividad: se valida la emoción (“tiene sentido que te sientas así”) sin justificar conductas que dañan. Esto baja la lucha y abre la puerta al cambio.

2) Entender el problema sin culpabilizar

Cuando el vínculo está creado, se hace una formulación clara: qué situaciones activan el malestar, qué pensamientos o sensaciones aparecen, qué hace el adolescente para aliviarse (evitar, aislarse, discutir, engancharse al móvil) y cómo eso, sin querer, mantiene el problema. Esta forma de trabajar quita culpa y aporta dirección: no es “ser así”, es un patrón modificable.

3) Intervención práctica, adaptada a su etapa (y al día a día)

El trabajo suele combinar:

  • Regulación emocional: manejo de ansiedad, ira, frustración y activación fisiológica.

  • Habilidades de afrontamiento: exposición a lo que evita, tolerancia al malestar, flexibilidad psicológica.

  • Cambios conductuales medibles: rutinas, sueño, estudio, límites con pantallas, recuperación de actividades.

  • Relaciones: habilidades sociales, presión del grupo, límites, autoestima e imagen corporal.

En online, además, se aprovecha que el adolescente está en su entorno real: se revisan situaciones concretas de la semana y se proponen tareas pequeñas y realistas entre sesiones, con seguimiento.

4) Papel de la familia: sostener sin invadir

En adolescentes, el vínculo terapéutico incluye cuidar el contexto. Muchas veces se realiza orientación familiar (online si es más cómodo) para:

  • mejorar la comunicación y bajar escaladas de conflicto,

  • establecer límites consistentes,

  • reducir el ciclo bronca–castigo–distancia,

  • y apoyar el cambio sin sobrecontrolar ni “interrogar” al adolescente.

En resumen: la terapia online con adolescentes funciona cuando el chico o la chica siente que la consulta es un lugar donde puede bajar la guardia, entender lo que le pasa y practicar cambios reales. El vínculo no es un “extra”: es la condición que hace posible el trabajo técnico.

Sí. La implicación de los padres es clave para que la intervención tenga éxito. En muchas ocasiones se realizan sesiones de orientación familiar en paralelo, donde se ofrecen pautas educativas, estrategias de comunicación y apoyo emocional. El psicólogo acompaña también a los adultos en el proceso de entender y responder mejor a las necesidades de su hijo.

  • El malestar lleva más de 2–4 semanas o se repite con frecuencia.

  • Notas tristeza, apatía o pérdida de interés por cosas que antes disfrutaba.

  • Hay irritabilidad, estallidos de enfado o cambios de humor muy intensos.

  • Aparece ansiedad que interfiere: bloqueos, evitación, ataques de pánico, preocupación constante.

  • Se aísla (se encierra, evita amigos/familia) o ha cambiado mucho su forma de relacionarse.

  • Ha bajado el rendimiento, hay absentismo, rechazo escolar o conflictos continuos con el instituto.

  • Tiene problemas de sueño (insomnio, horarios invertidos) o cansancio diario.

  • Hay conductas de riesgo: consumo, impulsividad, peleas, escapadas, sexualidad sin control/seguridad.

  • Te preocupan autolesiones o frases sobre “no querer estar aquí”.

  • Hay problemas con alimentación o imagen corporal (restricción, atracones, culpa, cambios de peso).

  • La convivencia está en un bucle de discusiones y ya no hay forma de hablar sin conflicto.

  • Sientes que “esto ya no es solo una etapa” y quieres una valoración clara y un plan.

Si hay riesgo inmediato (autolesiones, ideación suicida, agresividad grave), busca ayuda urgente (112/urgencias).

Testimonios

“Llegamos con muchas discusiones en casa y mi hijo totalmente cerrado. Lo que más valoro es que el psicólogo conectó con él desde el primer día, sin juzgarle, y a la vez nos dio pautas claras a la familia. En pocas semanas notamos más calma y mejor comunicación.”

Yolanda, madre de Juan 15 años

“Nos ayudó a entender qué estaba manteniendo la ansiedad y el bloqueo con el instituto. La terapia fue muy práctica, con objetivos concretos, y el trato con mi hija fue impecable: cercano, respetuoso y profesional. Recomendable.”

Rubén, padre de Alberto 13 años

“Yo no quería ir y pensaba que iba a ser incómodo. Al final me sentí escuchado y no presionado. Me ayudó a entender lo que me pasaba y a manejar mejor la ansiedad. Me gustó que no era solo hablar: había herramientas y seguimiento.”

Manuela, madre de Teo 14 años

“Mi hija estaba con autoestima muy baja y se comparaba todo el tiempo. En terapia trabajaron la relación consigo misma y cómo enfrentarse a situaciones sociales. El vínculo fue clave: se sintió segura para abrirse. Hemos notado un cambio real en su forma de verse.”

Ana, madre de Mario 17 años

“Consultamos por irritabilidad y sueño desordenado. Nos explicaron el plan de trabajo y qué podíamos hacer en casa sin entrar en luchas constantes. El enfoque fue serio y a la vez muy humano. Nos dio tranquilidad y dirección.”

Jaime, padre de Telmo 16 años

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