Psicólogo Online para Insomnio
Tratamiento Online del Insomnio
¿Tu mente se activa por la noche a la hora de dormir?
Tratamiento del Insomnio desde tu casa, con psicólogos expertos en problemas de sueño
Llámanos y te informamos de todos los tratamientos online de insomnio
Psicólogos online expertos en Insomnio te ayudarán con las técnicas más eficaces.
¿Cuándo despiertas ya estás pensando en problemas?
Si cada noche te preocupa no dormir bien, llámanos y te ayudaremos con tu problema.
El insomnio es un problema de activación del sistema nervioso: el cuerpo está cansado, pero la mente sigue en modo alerta. Con el tiempo aparece un segundo problema: la preocupación por dormir, que aumenta la tensión justo cuando necesitas lo contrario.
La buena noticia es que el insomnio se puede tratar con un tratamiento online bien estructurado. No se trata de “consejos sueltos”, sino de recuperar que el sueño vuelva a ser automático.
Psicólogos online expertos en Insomnio
PSICÓLOGOS ONLINE EXPERTOS EN INSOMNIO
70€
Tratamiento con psicólogos expertos en insomn
ONLINE (Presencial en Madrid)
Sesiones individuales (o con algún familiar si es necesario).
Con las técnicas más eficaces como:
- Terapia Cognitivo Conductual
- EMDR
- Hipnosis
- Mindfulness
- Terapia de Aceptación y Compromiso
55 minutos por sesión.
PSIQUIATRA ONLINE PARA INSOMNIO
Primera consulta 100€ y consultas siguientes 70€
En algunos casos es necesario tomar medicación para el tratamiento del insomnio y la ansiedad.
ONLINE (Presencial en Madrid)
Nuestros centros de psicología:
C/ Gran Vía 59, 7º centro
Metro: Plaza de España, Santo Domingo, Callao
C/ Paseo Eduardo Dato 13, Madrid
Metro: Rubén Darío, Iglesia
TRATAMIENTO ONLINE PARA INSOMNIO
¿Qué tratamientos online de insomnio tenemos?
Tenemos la intención de ofrecer los nuevos avances y las técnicas más eficaces. Nuestro objetivo: llegar a todas las diferentes formas del tratamiento del insomnio.
PSICÓLOGOS ONLINE EXPERTOS EN INSOMNIO
El insomnio puede aparecer por motivos distintos y, para que el cambio se mantenga, suele necesitar un abordaje completo. En IPSIA realizamos tratamiento del insomnio por videollamada, con profesionales especializados en sueño y un método estructurado y basado en evidencia. Adaptamos la intervención a tu caso y combinamos, cuando es útil, herramientas como:
Terapia Cognitivo-Conductual para el insomnio
Mindfulness y técnicas de regulación fisiológica
Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
EMDR (si el insomnio está asociado a experiencias traumáticas o hiperactivación)
Hipnosis clínica (como apoyo complementario en perfiles concretos)
Terapia breve orientada a objetivos
1. Evaluación y formulación del problema de sueño
Empezamos con una evaluación detallada por videollamada del patrón de sueño y de la historia del problema. Queremos entender cómo comenzó, qué lo empeora, qué lo alivia y qué has probado hasta ahora. También valoramos el impacto durante el día (cansancio, irritabilidad, concentración, rendimiento) y, si hace falta, coordinamos información con la familia o con otros profesionales.
A partir de ahí identificamos los factores que están manteniendo el insomnio: horarios, hábitos, tiempo despierto en la cama, siestas, estrés, rumiación, preocupación por dormir, activación fisiológica, etc. Con todo ello construimos un mapa funcional (qué lo dispara, qué lo mantiene y qué lo agrava) y acordamos objetivos realistas.
El primer objetivo, casi siempre, es recuperar sensación de control con un plan claro: reducir el tiempo despierto en la cama, bajar la activación nocturna y volver a asociar la cama con dormir.
2. Tratamiento del insomnio
No aplicamos una única técnica “para todo el mundo”. Partimos de lo que necesitas en cada fase y vamos ajustando las herramientas según tu evolución, con seguimiento y ajustes sesión a sesión.
Además, diseñamos un plan personalizado para noches difíciles: qué hacer cuando no llega el sueño, qué hacer si te despiertas de madrugada y cómo evitar que una mala noche se convierta en una mala semana. El foco es que el sueño vuelva a ser automático, sin esfuerzo y con estrategias prácticas que puedas sostener en el tiempo, estés donde estés.
Terapia Cognitivo Conductual:
Trabajamos por videollamada los pensamientos que suelen mantener el problema (“si no duermo mañana no funciono”, “tengo que dormirme ya”, “algo me pasa”) y la anticipación que activa el sistema nervioso justo antes de acostarte.
También intervenimos en las conductas que perpetúan el insomnio (pasar demasiado tiempo en la cama, horarios irregulares, intentar “forzar” el sueño, comprobar la hora, etc.), para que el sueño vuelva a ser automático.
Además, te enseñamos estrategias concretas para desactivar la activación nocturna y manejar situaciones típicas desde casa: qué hacer si pasan 20–30 minutos y no llega el sueño, cómo actuar si te despiertas de madrugada y cómo cortar la rumiación para que una mala noche no se convierta en una mala semana.
ACT (Aceptación y Compromiso):
Es especialmente útil cuando el problema principal ya no es solo dormir, sino la lucha constante con la noche (controlar, vigilar, intentar forzar el sueño) y la preocupación anticipatoria.
En sesiones a distancia trabajamos para:
Cambiar tu relación con la noche: dejar de pelearte con la activación, el cansancio o los despertares, porque esa lucha suele mantener el sistema nervioso en alerta.
Reducir el poder de los pensamientos típicos del insomnio (“mañana estaré fatal”, “tengo que dormirme ya”, “si no duermo me va a pasar algo”), aprendiendo a verlos como eventos mentales y no como órdenes.
Recuperar tu vida diurna: retomar rutinas y actividades aunque hayas dormido mal, evitando que el insomnio marque tus decisiones.
Reorientarte a valores y objetivos: para que pese más tu proyecto de vida que el miedo a una mala noche.
Mindfulness:
Entrenamos, con prácticas guiadas, la capacidad de observar sensaciones corporales, pensamientos y emociones sin entrar en el piloto automático de “controlar” el sueño. El objetivo no es forzarlo, sino reducir la activación y cambiar la relación con la noche para que dormir vuelva a ser algo natural.
Con mindfulness aprendemos a:
detectar antes el inicio de la hiperactivación nocturna (tensión corporal, mente acelerada, rumiación);
no alimentar el insomnio con lucha, vigilancia o frustración (“tengo que dormirme ya”, “otra vez igual”);
volver a un estado de calma mediante respiración, atención al cuerpo y anclajes al presente;
manejar mejor los despertares nocturnos sin entrar en la espiral de mirar la hora y anticipar el día siguiente.
EMDR:
Indicamos EMDR cuando vemos que el insomnio está relacionado con hiperactivación vinculada a experiencias previas: recuerdos intrusivos, miedo aprendido a la noche, una etapa de estrés intenso, episodios médicos, accidentes, vivencias de pérdida de control o situaciones que dejaron al cuerpo en “modo alerta”.
En este formato, el trabajo se integra en un plan completo y puede ayudar a:
que ciertos recuerdos o sensaciones asociadas a la noche dejen de vivirse con intensidad “en el presente”;
reducir la activación y la anticipación que mantiene el problema;
favorecer una regulación emocional más estable cuando el factor de fondo es traumático o altamente estresante.
Hipnosis clínica:
La utilizamos como un recurso complementario para facilitar la regulación del sistema nervioso cuando el insomnio está muy marcado por la activación y la anticipación (“sé que esta noche no voy a dormir”). A través de ejercicios guiados, entrenamos calma, foco atencional y sensación de control.
Es especialmente útil si aparecen:
ansiedad anticipatoria intensa al acercarse la hora de dormir;
miedo a no dormir y a las consecuencias del día siguiente (“mañana estaré fatal”);
exceso de activación física (tensión, taquicardia, inquietud) y dificultad para relajarse;
bloqueo para aplicar pautas conductuales del tratamiento.
No sustituye a la terapia principal: la complementa y potencia cuando está bien indicada.
Con todo el trabajo podrás volver a tener un sueño profundo, ese sueño que alguna vez tuviste pero que por las circunstancias de la vida y los aprendizajes se fue estropeando, dando lugar a la ansiedad y al insomnio.
En pocas sesiones aprenderás a mejorar tu sueño y la ansiedad mejorando tu insomnio.
Objetivos del tratamiento del insomnio:
1. Reducir el insomnio y recuperar un sueño reparador
Identificamos el “cuándo y por qué” aparece el problema de sueño. Detectamos en qué momentos se activa el insomnio (al acostarte, durante la noche, al despertar temprano), qué lo dispara (activación física, pensamientos, estrés, hábitos, horarios, uso de pantallas, siestas, preocupaciones) y qué patrones lo mantienen (pasar mucho tiempo en la cama, mirar la hora, intentar forzar el sueño, irregularidad de rutinas). Con esta información definimos un plan claro para reducir despertares, conciliar antes y mejorar la calidad del descanso.
2. Aprender a manejar pensamientos y sensaciones físicas en la noche
Entrenamos regulación de la activación, preocupación anticipatoria y rumiación (“mañana estaré fatal”, “tengo que dormirme ya”). El objetivo es que puedas notar la activación sin entrar en una espiral de control, frustración o vigilancia que empeora el sueño.
3. Comprender cómo otros factores influyen en tu insomnio
Evaluamos cómo el estrés, la ansiedad, el estado de ánimo, el perfeccionismo, el ritmo de vida, el dolor, la medicación o cambios vitales aumentan la probabilidad de dormir mal. Ajustamos el plan terapéutico para abordar las variables relevantes, no solo el síntoma nocturno.
4. Explorar la historia emocional cuando aporta información útil
Si hay experiencias previas que han sensibilizado tu sistema de alerta (etapas traumáticas, episodios médicos, pérdidas, periodos de hipervigilancia), las integramos cuando proceda para reducir la activación de fondo y facilitar que el sueño vuelva a estabilizarse.
5. Entender y romper el ciclo del insmonio
Trabajamos contigo el patrón típico: mala noche → más preocupación → más esfuerzo por dormir → más activación → más despertares → más miedo a la noche. Aprenderás a interrumpir este bucle con estrategias conductuales y cognitivas específicas.
6. Implicar al entorno cuando es adecuado
En algunos casos invitamos a pareja o familia (si tú quieres) para reducir dinámicas que, sin querer, mantienen el problema (presión, comentarios, horarios, interrupciones, hiperprotección) y para que sepan qué ayuda y qué no ayuda cuando estás en una fase de insomnio.
7. Entrenar habilidades específicas para el día a día y para sus noches.
Diseñamos un entrenamiento práctico en: regulación corporal, manejo de rumiación, foco atencional flexible, hábitos eficaces de sueño (sin rigidez), y estrategias para despertares nocturnos. El objetivo es que tengas herramientas aplicables y sostenibles.
8. Prepararte para mantener la mejoría y prevenir recaídas de ataques de ansiedad
Creamos un plan realista para consolidar avances: señales tempranas de recaída, qué ajustar si vuelven noches malas, cómo proteger rutinas clave y cómo evitar que un episodio puntual se convierta en un nuevo ciclo de insomnio.
¿Qué es el insomnio?
El insomnio primario es una dificultad para iniciar o mantener el sueño, o para que sea realmente reparador. Puede presentarse de distintas formas: tardar mucho en dormirse, despertarse antes de la hora, tener múltiples despertares nocturnos o levantarse con la sensación de no haber descansado, con cansancio y “niebla mental” durante el día.
En el trabajo terapéutico a distancia explicamos algo clave: dormir bien suele ser un proceso automático. Depende del nivel de activación fisiológica y del sistema nervioso (estrés, emociones, pensamientos, sensaciones, cansancio), del momento del día y del contexto (cama, habitación, luz, ruido, hábitos).
Cuando aparece insomnio, muchas personas tienen dificultades para regular esa activación y para manejar la preocupación asociada a la noche. Entonces el sueño se “desautomatiza”: se intenta controlar, se vigila, se anticipa lo que pasará al día siguiente y el cuerpo entra en modo alerta justo cuando debería bajar revoluciones. Si este patrón se repite, el problema tiende a mantenerse y cronificarse. En consulta por videollamada trabajamos precisamente para romper ese círculo y recuperar un sueño más natural y estable.
TEST DE INSOMNIO

Time’s up
En el insomnio es clave entender qué lo activa, qué lo mantiene y qué haces (sin querer) para intentar controlarlo que al final lo empeora. Un psicólogo especialista trabaja contigo para:
explicarte con claridad cómo funciona el sueño y por qué, cuando intentas “forzarlo”, suele empeorar;
enseñarte a manejar la activación física y la rumiación nocturna (pensamientos tipo “mañana estaré fatal”, “tengo que dormirme ya”, “algo me pasa”);
ayudarte a recuperar un patrón de sueño estable, rompiendo hábitos que mantienen el problema (pasar demasiado tiempo en la cama, horarios irregulares, mirar la hora, siestas largas, etc.);
diseñar un plan para noches difíciles: qué hacer si no llega el sueño, qué hacer si te despiertas de madrugada y cómo evitar que una mala noche se convierta en una mala semana.
El objetivo no es solo que duermas más, sino que vuelvas a sentir que descansas, que la noche deja de ser una batalla y que recuperas energía y claridad durante el día.
Dormir mal alguna noche es normal. Hablamos de insomnio cuando las dificultades para dormir (conciliar, mantener el sueño, despertar precoz o sueño no reparador) se repiten y además te afectan durante el día: cansancio, irritabilidad, peor concentración, bajada de rendimiento o más preocupación por la noche.
En la primera sesión valoramos tu patrón de sueño, qué lo está manteniendo y si hay factores asociados (estrés, ansiedad, estado de ánimo, hábitos, medicación, dolor), para proponerte un plan realista y adaptado.
Porque el sueño no se activa por fuerza de voluntad. Cuando intentas “controlarlo” (vigilar si te duermes, mirar la hora, obsesionarte con mañana), tu sistema nervioso se activa como si hubiera una amenaza: más tensión, más rumiación y más despertares.
En terapia trabajamos justo ese círculo: bajar la activación, cambiar la relación con la noche y aplicar estrategias conductuales para que el sueño vuelva a ser más automático.
El insomnio sostenido suele afectar a energía, ánimo y funcionamiento: cansancio acumulado, peor atención y memoria, irritabilidad, más sensibilidad al estrés y, en algunas personas, más síntomas de ansiedad o bajón del estado de ánimo. Además, la cama acaba asociándose a “alerta”, lo que cronifica el problema.
Intervenir pronto suele facilitar la recuperación y evita que la noche se convierta en un foco de miedo y anticipación.
A menudo empieza por una etapa (estrés, preocupación, cambios de horarios, una enfermedad, duelo, trabajo por turnos), pero se mantiene por respuestas muy comunes: acostarte antes “para recuperar”, quedarte despierto en la cama, mirar la hora, siestas largas, pantallas hasta tarde o darle vueltas a lo que pasará mañana.
En consulta analizamos tu caso concreto y cambiamos “pautas genéricas” por un plan ajustado a tus desencadenantes y a tus hábitos reales.
La opción con mejor respaldo es la Terapia Cognitivo-Conductual para el insomnio, un tratamiento estructurado que trabaja pensamientos, hábitos y el patrón de sueño para reducir despertares y mejorar el descanso.
El formato por videollamada funciona muy bien porque lo esencial es el plan, el seguimiento y los ajustes semanales: te llevas pautas claras, entrenas habilidades y revisamos resultados de forma práctica.
Depende de cada caso y de si hay factores asociados (ansiedad, depresión, dolor, turnos, medicación), pero lo habitual es trabajar con un plan estructurado durante varias semanas, con seguimiento y ajustes. Muchas personas notan cambios en las primeras fases cuando se ordena el patrón y se reduce el tiempo despierto en la cama. Lo importante es que no buscamos “una buena noche”, sino estabilidad: menos miedo a la noche, más regularidad y un sueño más reparador. En la primera evaluación te diremos con claridad el enfoque recomendado y el ritmo de trabajo.
Si hay somnolencia extrema diurna, ronquidos intensos con pausas respiratorias, movimientos de piernas muy marcados, despertares con sensación de ahogo, o sospecha de otro trastorno del sueño, conviene una valoración médica específica. La medicación puede ser útil en determinados momentos, pero suele funcionar mejor cuando forma parte de un plan global y está bien indicada. Si ya la estás tomando, te ayudamos a coordinar el abordaje psicológico y, si procede, con psiquiatría/médico para que el tratamiento sea coherente y seguro.
Trabajamos con un método claro:
evaluamos tu patrón de sueño y lo que lo mantiene;
definimos objetivos (conciliar antes, reducir despertares, recuperar descanso y funcionamiento diurno);
aplicamos estrategias conductuales y cognitivas adaptadas a tu perfil;
ajustamos semana a semana según evolución.
Entre sesiones tendrás pautas sencillas y medibles (sin rigidez), y un plan para situaciones típicas: noches de activación, despertares de madrugada, cambios de rutina o picos de estrés.
Es uno de los motivos de consulta más frecuentes. En estos casos trabajamos dos cosas:
reducir la activación cuando aparece el despertar (rumiación, ansiedad, frustración) y
cambiar conductas que perpetúan el patrón (quedarte luchando en la cama, mirar la hora, intentar “forzar” el sueño).
Te enseñamos un protocolo claro para esos momentos, para que el despertar no se convierta en una hora de alerta.
En la mayoría de casos, sí. El tratamiento del insomnio no depende de “estar en la consulta”, sino de tener un plan estructurado, practicar herramientas entre sesiones y ajustar semana a semana según tu evolución.
En formato por videollamada trabajamos igual los elementos clave: tu patrón real de sueño, los hábitos que lo mantienen, la activación nocturna y la rumiación. Además, tiene una ventaja: aplicas las estrategias directamente en tu entorno (tu cama, tu rutina, tus horarios), que es donde ocurre el problema.
Lo importante es que haya seguimiento y personalización. En la primera sesión evaluamos tu caso y te decimos con claridad el enfoque y el ritmo recomendado.
Lo principal es evitar entrar en la “lucha” (forzar el sueño, mirar la hora, dar vueltas con frustración), porque eso activa más el sistema nervioso.
Una pauta práctica es:
Si sientes que estás despierto y “en alerta”, sal de la cama y ve a otra habitación con luz tenue.
Haz una actividad tranquila y repetitiva (leer algo ligero, respiración, audio calmado, estiramientos suaves).
Vuelve a la cama cuando aparezca somnolencia, no cuando “toque”.
En terapia ajustamos esta pauta a tu caso (horarios, nivel de cansancio, despertares, siestas, trabajo) y te damos un plan concreto para que no se convierta en una decisión cada noche.
Esto es muy frecuente. El problema no es el despertar en sí, sino lo que ocurre después: empezar a pensar, anticipar el día siguiente, mirar la hora y entrar en alerta.
En esos momentos ayuda:
No comprobar la hora (si miras el reloj, el cerebro se pone en modo “cálculo” y aumenta la activación).
Hacer un “cambio de marcha” breve: respiración lenta, atención al cuerpo, relajación muscular suave o una práctica corta de mindfulness.
Si notas que te has activado y pasan muchos minutos, aplica la misma regla: sal de la cama y vuelve cuando aparezca somnolencia.
En consulta trabajamos el patrón específico de “despertar precoz”: qué lo está manteniendo (presión por dormir, estrés, horarios, siestas, tiempo en cama, rumiación) y diseñamos un protocolo sencillo para que esos despertares pierdan fuerza y no te arruinen la noche.
Nuestros centros de psicología:
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PSICÓLOGO PARA INSOMNIO ONLINE
Cuando hay insomnio, lo más eficaz suele ser empezar por una evaluación psicológica especializada. ¿Por qué? Porque en la mayoría de casos el problema se mantiene por un círculo muy concreto (activación + hábitos + preocupación por dormir) y eso se puede trabajar con un plan estructurado.
1) Terapia psicológica (primera opción en la mayoría de casos)
La base con mejor respaldo es la Terapia Cognitivo-Conductual para Insomnio (CBT-I / TCC-I). No son consejos sueltos: es un método para recuperar que el sueño vuelva a ser automático. Se trabaja el patrón real de sueño, los despertares, la asociación cama-alerta, la rumiación nocturna y un plan claro para noches difíciles. Además, si hay estrés, ansiedad o bajón de ánimo, se integran herramientas (ACT, mindfulness, etc.) para que el cambio sea estable.
2) Medicación (cuando está indicada, como apoyo y con control médico)
Puede ser útil en momentos concretos o en casos específicos, pero por sí sola a veces no resuelve el “mecanismo” que mantiene el insomnio. Si ya tomas medicación o estás valorándola, lo ideal es coordinarlo con médico/psiquiatría y, a la vez, trabajar el abordaje psicológico para que no dependas únicamente del fármaco.
3) Neurofeedback (complemento en perfiles concretos)
Puede tener sentido si hay un componente fuerte de hiperactivación (cuerpo en alerta, mente acelerada) o si buscamos un entrenamiento de autorregulación. Se plantea como complemento, no como sustituto del tratamiento psicológico específico.
4) EMT (rTMS) (solo en casos seleccionados y normalmente como complemento)
La EMT se ha estudiado para sueño/insomnio y puede considerarse sobre todo si el insomnio está muy ligado a depresión o ansiedad o si hay un componente de regulación emocional muy relevante. Aun así, no suele ser la primera opción para insomnio “puro”. Si se valora, debe ser tras evaluación, con expectativas realistas y dentro de un plan completo.
Sí.
Puedes elegir la psicóloga o psicólogo que prefieras de nuestro equipo especializado en ansiedad, pánico, preocupación crónica y evitación.
Si después de la primera sesión sientes que otro perfil encaja mejor contigo, podemos hacer el cambio sin problema. Nuestro objetivo es que te sientas cómodo, comprendido y acompañado.
La medicación puede ayudar en el insomnio, sobre todo, de tres maneras:
Bajar la activación y facilitar que el sueño llegue cuando hay mucha ansiedad, agitación o rumiación nocturna.
Reducir la latencia de sueño (tardar menos en dormir) o disminuir despertares en determinados perfiles y durante un tiempo limitado.
“Dar un respiro” en fases agudas (una mala racha intensa) para que la persona recupere algo de funcionamiento y pueda empezar el trabajo de fondo.
Lo importante es entender sus límites:
Muchas veces mejora el síntoma, pero no cambia el mecanismo que mantiene el insomnio (miedo a no dormir, hábitos de compensación, pasar mucho tiempo en la cama, vigilancia, etc.). Por eso, lo más eficaz suele ser combinarlo con un tratamiento psicológico específico (CBT-I/TCC-I).
Algunas medicaciones pueden generar tolerancia o dependencia (especialmente hipnóticos y benzodiacepinas) y conviene que el uso sea pautado y revisado por un médico.
Puede haber somnolencia diurna, sensación de “resaca”, empeoramiento de concentración, o efectos secundarios según el fármaco y la persona.
Cuándo suele tener más sentido valorarla:
Insomnio muy intenso con gran deterioro diurno.
Insomnio con ansiedad o depresión marcada.
Cuando hay un componente médico que lo justifica o ya hay tratamiento en curso que debe coordinarse.
Psicología: Generalmente las sesiones son:
1 vez por semana al inicio del tratamiento.
Cada 10–14 días cuando los síntomas están más regulados.
Sesiones de seguimiento una vez al mes o cada varios meses para mantener los avances.
El ritmo se adapta a tu caso y evolución, siempre buscando equilibrio entre intensidad, estabilidad y realismo.
rTMS/EMT: 5 sesiones/semana durante 3–6 semanas (con posibles refuerzos).
Neurofeedback: 2–3 sesiones/semana, 20–30 sesiones.
Psiquiatría (si procede): revisiones mensuales o según respuesta.
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) para el insomnio (primera línea)
Riemann, D., Espie, C. A., Altena, E., et al. (2023). The European Insomnia Guideline: An update on the diagnosis and treatment of insomnia 2023. Journal of Sleep Research, 32(6), e14035.
Qaseem, A., Kansagara, D., Forciea, M. A., Cooke, M., & Denberg, T. D. (2016). Management of Chronic Insomnia Disorder in Adults: A Clinical Practice Guideline From the American College of Physicians. Annals of Internal Medicine.
Trauer, J. M., Qian, M. Y., Doyle, J. S., Rajaratnam, S. M. W., & Cunnington, D. (2015). Cognitive Behavioral Therapy for Chronic Insomnia: A Systematic Review and Meta-analysis. Annals of Internal Medicine, 163(3), 191–204.
TCC para el insomnio en formato online/digital
Lee, S., et al. (2023). Digital cognitive behavioral therapy for insomnia… (meta-análisis). npj Digital Medicine.
Lin, W., et al. (2023). The efficacy of digital CBT for insomnia… PeerJ.
Prather, A. A., et al. (2025). The Effectiveness of digital CBT-I (SleepioRx)… JMIR Mental Health.
Li, C., et al. (2025). Digital therapeutics for insomnia: an umbrella review… npj Digital Medicine.
Medicación para el insomnio
Sateia, M. J., Buysse, D. J., Krystal, A. D., Neubauer, D. N., & Heald, J. L. (2017). Clinical Practice Guideline for the Pharmacologic Treatment of Chronic Insomnia in Adults. Journal of Clinical Sleep Medicine, 13(2), 307–349.
(Contexto europeo, primera línea psicológica y fármacos como opción según caso) Riemann, D., et al. (2023). Journal of Sleep Research.
Mindfulness
Ong, J. C., et al. (2014). A randomized controlled trial of mindfulness meditation for chronic insomnia (MBTI vs MBSR). (Ensayo aleatorizado; muestra mejoras mantenidas en ISI y variables relacionadas).
Gong, H., et al. (2016). Mindfulness meditation for insomnia: A meta-analysis… Journal of Psychosomatic Research (meta-análisis; efecto generalmente pequeño-moderado, útil como complemento).
González-Martín, A. M., et al. (2023). Effects of mindfulness-based cognitive therapy…: systematic review and meta-analysis (especialmente en población mayor).
ACT (Aceptación y Compromiso) en insomnio (útil cuando hay “lucha con la noche”)
Paulos-Guarnieri, L., et al. (2022). Acceptance and Commitment Therapy (ACT)-based interventions for insomnia: A systematic review… (revisión de ensayos; ACT como alternativa/prometedora, suele recomendarse como complemento o enfoque útil en ciertos perfiles).
Salari, N., et al. (2020). The effect of acceptance and commitment therapy on insomnia and sleep quality… Systematic review / meta-analysis.
El Rafihi-Ferreira, R., et al. (2023). A Pilot Randomized Controlled Trial of Acceptance and Commitment Therapy… (RCT piloto).
Zakiei, A., et al. (2021). Acceptance and Commitment Therapy (ACT) improves… in individuals with insomnia… (ensayo/control).
EMDR (cuando el insomnio está vinculado a trauma/hiperactivación o comorbilidad)
Nia, N. G., et al. (2019). The Effect of EMDR Versus Guided Imagery on Insomnia Severity… (ensayo comparativo en población clínica; evidencia contextual, no “primera línea” para insomnio general).
Zat Çiftçi, Z., et al. (2024). Impact of EMDR therapy on … depression, sleep quality… Frontiers in Psychiatry (RCT en fibromialgia con medidas de sueño).
(Relación trauma-sueño y por qué tratar trauma puede mejorar sueño) Lancel, M., et al. (2021). Disturbed Sleep in PTSD: Thinking Beyond Nightmares. Frontiers in Psychiatry.
Hipnosis clínica
Lam, T. H., Chung, K. F., Yeung, W. F., et al. (2015). Hypnotherapy for insomnia: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Complementary Therapies in Medicine, 23(5), 719–732.
Chamine, I., et al. (2018). Hypnosis Intervention Effects on Sleep Outcomes. Journal of Clinical Sleep Medicine (revisión/visión clínica sobre hipnosis y sueño).
Neurofeedback en insomnio
Recio-Rodríguez, J. I., et al. (2024). Neurofeedback to enhance sleep quality and insomnia: a systematic review and meta-analysis of randomized clinical trials. Frontiers in Neuroscience. (Conclusión: el neurofeedback de superficie no muestra beneficios adicionales claros frente a varios controles, incluyendo TCC u otros biofeedback).
Kwan, Y., et al. (2022). Randomized Controlled Trial Comparing Neurofeedback… vs control… (RCT; útil para describir protocolos, pero enmarcarlo como complemento y caso a caso).
EMT (rTMS) en insomnio
Sun, N., et al. (2021). The effect of repetitive transcranial magnetic stimulation for insomnia: a systematic review and meta-analysis. Sleep Medicine, 77, 226–237.
Ma, H., et al. (2021). Effectiveness of TES and rTMS for the Treatment of Insomnia: meta-analysis and meta-regression of randomized sham-controlled trials. Frontiers in Psychiatry.
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